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domingo, 25 de junio de 2017

La fila de atrás


Lo había visto hace unos años. Sin embargo, lo miré hace unos meses.
Me costó percatarme de su particular forma de ser. Y creo que es porque sus ojos me hacen volar a ese lugar donde dejé mi inocencia. Es esa clase de personas que te generan ganas de empaparte de su esencia. Y créanme que su caminar desapercibido se contradice con su seguridad.
-“Hola”, me salió decirle. “¡Tonta! Tenías que contarle que todas las noches pensás en su enorme sonrisa”, me dije mientras me acomodaba en el banco.
-“¿Todo bien?”, respondió.

No contesté. No sabía que contestar. No sé si está todo bien. Para ser sincera, nunca me sentí así. Nunca nadie me había mirado así, me siento desnuda cuando lo hace. Tiemblo como una hoja de otoño cuando me habla. Sueño todas las noches con besarlo y perderme en uno de sus abrazos. ¿Qué me pasa? ¿Qué es lo que siento? Cupido deberías por lo menos haberme avisado que iba a encontrar el amor en la fila de atrás.

martes, 18 de abril de 2017

¿Siempre juntos?

Hoy intento ser fuerte y entender los por qué. Y siempre juntos.
Quisiera que fuera una maldita pesadilla. Y el "siempre juntos".
Me doy cuenta que nada dura toda una vida. ¿Y el "siempre juntos"?

Mi alma vive en ambivalencia. En dualidades pregnadas por sentimientos profundos y sin respuestas.
Mi piel te reconoce, vibra con tu presencia. Mientras que mis pensamientos te detestan.
Mi cuerpo, que fue tuyo, hoy es libre de ataduras absurdas. Pero extraña tus manos hirviendo, navegando en cada recoveco.

Tu sonrisa, tu mejor arma. Arma que desarma mi (nuestra) decisión.
Tus palabras se desdibujaron en un abrir y cerrar de ojos, con cada acción cobarde que ejerciste por versátil.
Tu despedida fue el sabor más agridulce que experimenté, aunque te lo agradezco porque el "siempre juntos" fue el sueño más precioso de dos niños que jugaban a amar.

Ahora las reglas cambiaron. El "siempre juntos" se esfumó. Sin embargo, revivió en mí el "siempre libre". Y te amo más por eso que por lo que fuimos.

lunes, 17 de abril de 2017

El tercer mes

Yo veía su excepcional forma de ser. Él olía mi libertad a kilómetros. Sus locuras se parecían a las mías. Era todo y era nada al mismo tiempo. Entre retos y cartas se desnudó. Pero no como me gustaba. A mi me gusta la desnudez del alma, esa donde hablás de tus miedos y sueños sin miedo y sin sueño. La lluvia y el campo observaron atentamente mi incomodidad. Y a mi estúpida vergüenza, porque la pasión me consumía poco a poco y crecía en todo recoveco de mi cuerpo. Los vidrios empañados. Su dulce perfume. Mis pechos tímidos. Sus manos desinhibidas. El polvo que no fue. Su amor imposible. El amor de mi vida. La lengua, la literatura y García Lorca. Nombre de emperador, nombre de reina. Bonita pareja, pero despareja en fin.