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lunes, 17 de abril de 2017

El tercer mes

Yo veía su excepcional forma de ser. Él olía mi libertad a kilómetros. Sus locuras se parecían a las mías. Era todo y era nada al mismo tiempo. Entre retos y cartas se desnudó. Pero no como me gustaba. A mi me gusta la desnudez del alma, esa donde hablás de tus miedos y sueños sin miedo y sin sueño. La lluvia y el campo observaron atentamente mi incomodidad. Y a mi estúpida vergüenza, porque la pasión me consumía poco a poco y crecía en todo recoveco de mi cuerpo. Los vidrios empañados. Su dulce perfume. Mis pechos tímidos. Sus manos desinhibidas. El polvo que no fue. Su amor imposible. El amor de mi vida. La lengua, la literatura y García Lorca. Nombre de emperador, nombre de reina. Bonita pareja, pero despareja en fin.

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